
Insólito, desgarrador, austero, frio, árido, marchito y desolador,es el sentimiento que nos produce ver la foto tomada por el "fotógrafo" Kevin Carter. Ganadora del Premio Pulitzer, de una niña sudanesa rendida por el hambre mientras un buitre acecha.
Mucha es la polémica y el dilema moral que ha trascendido tras esta fotografía.
''La imagen de ese buitre acechando a una niña moribunda en África le persiguió en vida. Con ella atrapó el Pulitzer, pero también la maldición de una pregunta: “¿Qué hiciste para ayudarla?”. A Kevin Carter, cronista gráfico de la Suráfrica del 'apartheid', la presión le empujó al suicidio.''
''La cámara funciona como una barrera que lo protege a uno del miedo y del horror, e incluso de la compasión.Un hombre blanco perfectamente bien alimentado observa cómo una niña africana se muere de hambre ante la mirada expectante de un buitre. El hombre blanco hace fotos de la escena durante 20 minutos. No es que las primeras no fueran buenas, es que con un poco de colaboración del ave carroñera le salía una de premio, seguro. Niña famélica con nariz en el polvo y buitre al acecho: bien; no todos los días se conseguía una imagen así. Pero lo ideal sería que el buitre se acercara un poco más a la niña y extendiese las alas. El abrazo macabro de la muerte, el buitre Drácula como metáfora de la hambruna africana. ¡Ésa sí que sería una foto! Pero el hombre esperó y esperó, y no pasó nada. El buitre, tieso como si temiera hacer huir a su presa si agitara las alas. Pasados los 20 minutos, el hombre, rendido, se fue.
No se debería de haber desesperado. Una de las fotos se publicó en la portada de The New York Times y acabó ganando un premio Pulitzer. Pero incluso así se desesperó. Y mucho. El hombre blanco era un fotógrafo profesional llamado Kevin Carter.
No se debería de haber desesperado. Una de las fotos se publicó en la portada de The New York Times y acabó ganando un premio Pulitzer. Pero incluso así se desesperó. Y mucho. El hombre blanco era un fotógrafo profesional llamado Kevin Carter.
A los dos meses de recibir el premio en Nueva York se suicidó.''
"(...) En marzo de 1993 se tomó unas vacaciones de Tokoza y Katlehong y se fue a Sudán. Ahí, apenas aterrizar, es donde vio a la niña y el buitre. Respondió con el frío profesionalismo de siempre. No habría podido elegir otra manera de actuar. Estaba programado, anonadado. El único objetivo era hacer la mejor foto posible, la que tuviera más impacto. Ahí empezaba y terminaba su compromiso. La lógica era muy sencilla: si hacía una foto potente, se beneficiaría a sí mismo, pero también ampliaría la sensibilidad de los seres humanos en lugares lejanos y tranquilos, despertando en ellos aquella compasión -precisamente- que en él estaba necesariamente adormecida.
Por eso no hizo nada para ayudar a la niña. Porque si la hubiera ayudado, no habría podido hacer la foto. Porque había llegado al límite de sus posibilidades. (...)''
Por eso no hizo nada para ayudar a la niña. Porque si la hubiera ayudado, no habría podido hacer la foto. Porque había llegado al límite de sus posibilidades. (...)''
''El 27 de julio de 1994, exactamente tres meses después de las primeras elecciones democráticas de la historia de su país, Carter se fue a la orilla de un río donde había jugado cuando era niño, antes de que supiera lo que era el apartheid, el sufrimiento, la injusticia. Y ahí, por fin, dentro de su coche, escuchando música mientras inhalaba monóxido de carbono por un tubo de goma, logró la paz, la anestesia final de la muerte.''
(John Carlin)
En fin, triste historia, saludos.

2 comentarios:
La verdad es que sí. Lo es. Es una fotografía dura. Cruel. Triste. Y sin embargo no hay palabra que describa perfectamente esa fotografía. Más bien, lo que esa fotografía representa. Es una fotografía digna de un Pulitzer, pero también digna de la más dura de las críticas.
Me ha encantado esta entrada, Carmencita. ¿Qué tal todo? Hace mucho que no hablamos. Espero que te vaya bien. A ver si coincidimos un día, y hablamos un ratillo, ok?
Un beso guapisima!
Gracias por el comentario. Sí hace ya un tiempo que no hablamos,habrá que cambiarlo jeje.Pues a mi me va más o menos como siempre,con ganas de acabar anatomía.Y a ti?cómo te va? ya me contarás...
A mi también me gustan mucho tus entradas,tus textos,las fotos incluso con las que los ilustras.Cada uno te hace reflexionar siempre,el anterior sobre "pasar página"lo hizo.Algo importante.Tanto como saber "aceptar" lo que nos toca vivir.
Bueno,ya hablaremos.
Cuídate mucho Rubén,bss.
Byeee.
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